domingo, 24 de junio de 2018

PAREJA: ¿POR QUÉ PELEAMOS?




PAREJA: ¿POR QUÉ PELEAMOS?

Si estamos en una relación el tiempo suficiente, en algún momento vamos a tener una pelea. Eso no quiere decir que estamos con la persona equivocada, o que nuestra pareja está condenada al fracaso. El conflicto es una parte inevitable de cualquier relación humana, especialmente de aquellas que involucran las partes más íntimas de nuestras vidas.

Para detener una pelea, a veces, lo único que necesitamos es mirar al otro con simpatía, preguntarle qué es lo que realmente le molesta y escucharlo hasta que haya terminado de hablar.

La frecuencia y calidad de las peleas están relacionadas con lo satisfechos que estemos en nuestra relación, aunque la mayoría de nosotros preferiríamos discutir lo menos posible. Pero proponernos evitar totalmente el conflicto no me parece que sea aconsejable ya que, si podemos hacerlo de una manera respetuosa y constructiva, lo mejor es poder hablar de nuestras diferencias.

A veces hacer esto se complica especialmente cuando no estamos peleando por el motivo que pensamos y en realidad el enojo se está debiendo a que creemos que al otro no le importa cómo nos sentimos. Peleamos por el dolor que nos produce la desconexión, esa desconexión que suele deberse a que el miedo o la ansiedad de uno hace que el otro se sienta en falta, aunque no lo esté.

Muchas veces lo importante no es lo que discutimos sino cómo lo discutimos. Por eso es importante que tratemos de manejar nuestros desacuerdos para evitar que las discusiones escalen en agresividad y se vuelvan tóxicas.

Nuestras relaciones van cambiando con el tiempo y suelen volverse más maduras, aunque también algunos bordes filosos pueden volverse aún más. Ambos somos conscientes de qué es lo que nos irrita y qué es lo que irrita a nuestra pareja y está en nuestro poder apretar o no ese botón. Tener esto claro nos va a hacer más fácil tener una relación menos conflictiva porque el mismo conocimiento que nos permite irritar también nos permite suavizar el diálogo.

Otras veces sucede que estamos convencidos de saber lo que la otra parte está pensando, lo que quiere decir y lo que entiende cuando hablamos de un determinado tema. Y tan convencidos estamos de nuestra habilidad para leer la mente que dejamos de escuchar y comenzamos a contestar, refutar o dar excusas ni bien nuestra pareja abre la boca. Entonces no es raro que nuestra respuesta tenga un tono hostil, defensivo o acusatorio, lo que va a hacer que nuestra pareja responda de la misma manera.

En el calor de la discusión tenemos claro cómo se ve y cómo se escucha nuestra pareja. Pero no pensamos cómo nos escucha a nosotros cuando estamos resentidos, enojados, ansiosos o retraídos y no pensamos que puede sentirnos rechazantes, manipuladores, controladores o egoístas.

Entonces probemos esto: cuando sintamos que una discusión es improductiva o se está intensificando, hagamos, de común acuerdo, una pausa para enfriarnos, percibamos nuestras emociones, pensemos si expresarlas puede facilitar la conversación y retomemos la charla un rato después de la manera más racional posible. 

Contacto: siduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/




jueves, 21 de junio de 2018

RESILIENCIA



RESILIENCIA

¿Cómo enfrentamos las situaciones adversas y cómo nos adaptamos a ellas? ¿Por qué algunas personas parecen recuperarse de eventos trágicos o pérdidas mucho más rápido que otros? ¿Por qué algunas personas parecen quedar "atrapadas" en un punto de sus vidas, sin poder avanzar?
Estamos hablando de Resiliencia.

Resiliencia es un término que la psicología tomó prestado de la ingeniería y es la capacidad de un material de recuperar su forma después de sufrir una deformación. En psicología se refiere a nuestra capacidad de recuperarnos después de una situación extremadamente estresante. Es el proceso por el que nos adaptamos bien ante el sufrimiento, trauma, tragedia, amenazas o fuentes importantes de estrés. Lo vemos en aquellas personas que son golpeadas por la vida y vuelvan más fuertes que nunca, que en lugar de dejar que el fracaso los supere y los deje totalmente agotados de energía, encuentran la forma de levantarse de las cenizas.

Cuando nos enfrentamos a circunstancias realmente duras reaccionamos con emociones fuertes y con incertidumbre, pero luego nos adaptamos. La resiliencia, nuestra capacidad de recuperarnos, no es inmediata, requiere tiempo y esfuerzo y muchas veces nos compromete a tomar importantes decisiones.

Pero la resiliencia no es algo extraordinario, es algo común y frecuentemente la demostramos. Tampoco es un atributo fijo ni un rasgo que uno tenga o no tenga. Es una capacidad que podemos cambiar con tiempo y a través de conductas, pensamientos y acciones que todos podemos aprender y desarrollar. Es decir que podemos cultivar la resiliencia, lo que nos va a llevar a tener una mayor confianza, autonomía y dominio. Nos va a permitir juntar coraje y fuerza para superar tiempos difíciles, como los relacionados con situaciones económicas, con relaciones, deportes y familia.

El desarrollo de la resiliencia es un camino personal. No todos reaccionamos de la misma manera ante eventos traumáticos y estresantes. Los pasos que podemos dar para construir o mejorar nuestra resiliencia puede funcionar para nosotros y no para otras personas. La clave es identificar las formas en que funciona bien para nosotros como parte de nuestra propia estrategia personal para fomentarla.

A veces es más fácil sentirnos una víctima, sentir que estamos obligados por otros, lo que eliminaría nuestra obligación de cambiar. Ese relato busca comprensión y evitar sentir que nadie entiende cuánto hemos sufrido. Pero ser resiliente no significa que no pasemos por dificultades o no nos sintamos muy afligidos, porque el dolor emocional y la tristeza son comunes cuando sufrimos grandes adversidades o traumas. El camino hacia la resiliencia atraviesa considerables angustias.

Las personas resilientes tienen cicatrices. Luchan, pero siguen funcionando pese a todo. No estamos hablando de la capacidad de escapar ilesos sino de la de responder activa y creativamente, de la de encontrar respuestas que al repetirse se van incorporando como fortalezas duraderas.

Desarrollar una mejor resiliencia requiere tiempo, esfuerzo, compromiso y concentración. No va a pasar de la noche a la mañana. Es un proceso que llevará tiempo aprender y dominar. No nos frustremos con esto, porque, como ya dijimos, la resiliencia no es un rasgo, sino una habilidad que puede mejorar con paciencia y entrenamiento.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

AUTOESTIMA



AUTOESTIMA

Por autoestima nos referimos al valor que nos damos a nosotros mismos, a cuánto nos apreciamos y gustamos. Suele ser un rasgo estable.

Involucra una amplia visión de nosotros mismos, como la evaluación de nuestra apariencia, creencias, emociones y comportamientos.

Se basa en nuestros logros, en nuestras actitudes y en nuestros valores, algunos de los cuales pueden ser empatía, cooperación y reconocimiento de la igualdad. Refleja humildad y hace que percibamos a cada ser humano como una persona de valor. 

¿Por qué es importante? Por el papel que juega en nuestra motivación y en nuestro éxito a lo largo de la vida.  Una baja autoestima puede impedirnos tener éxito, por ejemplo en el colegio o en el trabajo, por no creernos capaces.

Por el contrario una autoestima saludable puede ayudarnos en nuestros logros, ya que nos hace ir por la vida con una actitud positiva y con la creencia de que podremos alcanzar nuestros objetivos.

Existen diferentes factores que pueden influir en la autoestima. Hay factores que son genéticos y que ayudan a formar nuestra personalidad, pero a menudo son nuestras experiencias las que dan forma a nuestra autoestima. También nuestros pensamientos, edad, posibles enfermedades, discapacidades o limitaciones físicas y nuestro trabajo pueden afectar nuestra autoestima.

Reconocemos una buena autoestima por ciertos indicios como la confianza, la tolerancia a la frustración, la capacidad de aceptar las dificultades, por la posibilidad de decir no, por la capacidad de ver nuestras fortalezas y debilidades y aceptarlas y por la capacidad de expresar nuestras necesidades, entre otros.
En cambio reconocemos una baja autoestima por la falta de confianza, por la incapacidad de expresar nuestras necesidades, por estar enfocados en nuestras debilidades, por frecuentes sentimientos de vergüenza, depresión o ansiedad, por creer que los demás son mejores que nosotros, por no poder aceptar los comentarios positivos y por el permanente miedo al fracaso ,entre otras cosas.

Se dice que podemos lograr cualquier cosa si creemos en nosotros mismos. Sabemos que eso es una exageración. Pero creer en nosotros mismos y aceptarnos por lo que somos es un factor importante en el éxito, en las relaciones y en la felicidad, y aquí la autoestima juega un papel importante: nos da confianza en nuestras habilidades y también la motivación para llevar a cabo lo que queremos hacer.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

miércoles, 20 de junio de 2018

EMPATÍA: PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO



EMPATÍA: PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO

Empatía es nuestra capacidad para reconocer y compartir las emociones de otra persona viendo su situación desde su punto de vista. De ponernos en su lugar e imaginarnos como si fuéramos él o ella en la circunstancia en la que está.

La empatía afectiva o emocional es la capacidad para responder con una emoción apropiada a la situación de otro y la empatía cognitiva es la capacidad de comprender su estado mental.

Muchas personas parecen ser naturalmente empáticas mientras que otras no. La empatía es un comportamiento aprendido a pesar de ser una capacidad innata, una capacidad que puede desarrollarse. Es la base de la intimidad y la conexión cercana. Sin ella las relaciones son emocionalmente superficiales, basadas fundamentalmente en actividades o intereses compartidos. Sin empatía, podríamos vivir y trabajar codo a codo con otras personas, sin tener idea de cómo son y qué sienten, como si fueran extraños en un colectivo lleno de gente.

La empatía no es solo el motor de la cercanía sino que también nos pone freno cuando nos comportamos inadecuadamente y nos hace dar cuenta del dolor que estamos causando. Los que han tenido la desgracia de tener un vínculo con alguien con fuertes rasgos narcisistas y poca empatía, conocen el dolor que puede conllevar.

Empatía y solidaridad no son sinónimos. Cuando sentimos solidaridad por alguien, nos identificamos con la situación en la que se encuentra esa persona aunque no tengamos idea de sus sentimientos y pensamientos. Pero la empatía implica identificarse con lo que alguien está sintiendo y sentir esos sentimientos nosotros mismos.

También la capacidad de regular y modular nuestras emociones es parte de la empatía. Como los estados de ánimo pueden ser "contagiosos", la capacidad de autorregularnos nos impide agotarnos cuando nos identificamos con alguien que está sufriendo. Si no lo podemos hacer sentiremos su estrés, ansiedad e ira en nuestro cuerpo. Sentiremos su dolor emocional y físicamente como si fuéramos tanto un espejo como una esponja. Esto no solo nos conducirá al agotamiento, sino que también puede romper el vínculo de confianza que esperábamos fortalecer. Cuando hacemos nuestras las emociones de otra persona, podemos sentirnos responsables de aliviar su dolor. Sentimos la necesidad de solucionar sus problemas y hacer que se sienta mejor. A menos que esa persona quiera nuestra ayuda, nuestra reacción puede alejarla, aunque eso sea lo que menos queremos.

Si la empatía es un atributo positivo, útil y deseable, podemos pensar que no tiene nada de malo tener "demasiada". Pero como todo en la vida, el exceso nunca es bueno. Lo mejor es tener un equilibrio saludable.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

SOLEDAD




SOLEDAD

La soledad es una emoción común aunque desagradable que padecen millones de personas. Para algunos, puede ser una emoción pasajera y para otros, una sensación recurrente de desesperación y tristeza. Pero para todos nosotros, es parte de ser humano.

Todos, por supuesto, nos sentimos solos a veces, especialmente después de la pérdida de un ser querido o de un traslado a una nueva área.


Pero ¿qué significa estar solo, exactamente? Yo diría que es anhelar una conexión profunda con alguien, con un amigo o una pareja. Es esa discrepancia entre las relaciones reales y las deseadas, que depende más de la calidad de las relaciones que de su número. Por eso puede afectarnos aunque tengamos pareja o un gran grupo de amigos. La peor soledad es cuando nos sentimos solos aunque estamos rodeados de amigos o incluso de un ser querido. 


No es simplemente estar solo, muchos de nosotros queremos soledad, que, cuando es deseada, nos da paz. Pero lo que puede ser agradable para algunos puede ser angustiante para otros, o incluso para la misma persona en diferentes momentos.


Las personas mayores tienen un mayor riesgo de soledad porque a menudo han perdido compañeros, hermanos y amigos, y porque los problemas de salud y movilidad pueden obstaculizar la actividad social. Además la disminución de la audición puede contribuir a un mayor aislamiento. 


Sin embargo la soledad también se ha disparado entre los adolescentes y adultos jóvenes. Muchos le echan la culpa a las redes sociales pero yo creo que no son intrínsecamente alienantes. Bien usadas pueden ser una forma más de comunicación. Por supuesto el vínculo personal es lo mejor, pero las videollamadas pueden ayudar a mantener las relaciones construidas en persona. Y el teléfono… también es una buena alternativa: escucharse las voces es una buena forma de conexión.


Muchas personas tienen miedo a estar solas. Se angustian y desarrollan estrategias para evitarlo. Pasan tiempo con personas cuya compañía no disfrutan, hablan compulsivamente por teléfono para llenar el silencio y encienden el televisor ni bien entran en su casa para no tener que estar a solas consigo mismas.


Con frecuencia las personas solitarias piensan de antemano que las relaciones sociales van a ser malas y prestan más atención a las señales negativas, sintiéndose jugadas y rechazadas ¿Por qué? Porque quisieran ser perfectos para no sentir ni vergüenza ni miedo. Pero la perfección es inalcanzable y nos quita disponibilidad emocional para contactarnos con otras personas. Si nos damos cuenta de que no tenemos que ser perfectos vamos a poder hablar más abiertamente con nuestra pareja y con nuestros amigos.


Nuestra lucha contra la soledad es una lucha más interna de lo que nos podemos imaginar. Es ser amigo de nosotros mismos y oponernos a nuestro crítico interno. 


Estar solo y bien es una forma de arte. No se trata de desarrollar intereses y cosas que hacer cuando estamos solos. Es desarrollar una mayor tolerancia e intimidad con nosotros mismos.


Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

martes, 19 de junio de 2018

LA PALABRA MÁS DIFÍCIL



LA PALABRA MÁS DIFÍCIL

No, esa palabra tan cortita no nos gusta ni decirla ni escucharla. Pero es el arma más afilada que tenemos para mediar entre nuestro deseo de relacionarnos y complacer a los demás y nuestra necesidad de afirmar y defender nuestra individualidad y autonomía.

A menudo necesitamos coraje para decir que no porque sabemos lo difícil que puede ser escucharlo y buscamos justificaciones para no negarnos: no nos gusta la confrontación ni el conflicto, hemos sido educados para tratar a los demás con respeto y cortesía o no queremos herir los sentimientos de alguien. El dolor reflejado una mirada herida, las lágrimas, la decepción, pueden ser difíciles de soportar. Es un no que queremos evitar, a veces cuando no deberíamos.

Las personas que tienen una gran necesidad de pertenecer a un grupo pueden tener mayores problemas para decir que no porque temen que los demás los juzguen desfavorablemente y los rechacen por la decepción, frustración y consecuencias que su negativa les causa.

Cuando el no todavía no está dicho y solo resuena en nuestra cabeza a veces tenemos que elegir entre la culpa y el resentimiento, ese reflejo de la ira no expresada que experimentamos al sentirnos forzados a hacer algo que no queremos.

Además, cuanto más importante es para nosotros una persona, más difícil nos resulta decirle que no y muchas veces pensamos que estamos de acuerdo en hacer algo cuando en realidad no queremos. Pero el no pone a prueba la equidad de nuestras relaciones más cercanas y si sentimos que no podemos decir que no, al menos en algunas cosas, al menos algunas veces, entonces no estamos siendo amados, estamos siendo controlados.

El no evoluciona a lo largo de la vida, comenzando con los primitivos nos de nuestra infancia. Cualquiera que haya intentado poner un nene de 2 años en una sillita de auto lo tiene claro. Ese no es la afirmación del yo y por el resto de nuestros días, tenemos el desafío de encontrar la forma adecuada y efectiva de trazar esa línea.

Decir que no es un tema de límites, de lo que es y lo que no es aceptable para nosotros.
¿Pero dónde está la línea entre nuestros límites claros y nuestro egoísmo? Ésta no siempre es clara ¿Cómo negarse a ayudar a un amigo?

Sepamos que hay personas que se van a oponer a nuestro no independientemente del problema. Son personas que toman los límites de los demás como una afrenta personal. Es un estilo de personaje exitoso en muchas áreas. El "No acepte no por respuesta" es probablemente una de las mejores técnicas de venta.

No olvidemos que el no tiene dos caras: esa que crea los límites entre nosotros y los demás y la que mira hacia nosotros. Ésta es la que dirigimos hacia nuestros propios impulsos autodestructivos y es con la que estamos más familiarizados. La que nos hace controlar nuestra oleada de furia o nuestra urgencia por un cigarrillo. La llamamos "autodisciplina".

Aprender a decir no cuando es lo que realmente sentimos es una habilidad. A algunas personas les sale con naturalidad. Otras necesitan práctica y tomar conciencia para decirlo. Puede que al principio nos sintamos incómodos, pero es parte de vivir la vida con sinceridad y salud emocional.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

¿SON NORMALES LOS CELOS?



¿SON NORMALES LOS CELOS?

Los celos son una emoción compleja que abarca sentimientos que van desde el miedo al abandono hasta la ira y la humillación. Los celos nos afectan ya seamos hombres o mujeres y, por lo general, los sentimos cuando percibimos que una relación que es valiosa para nosotros es amenazada por otra persona. Esta amenaza puede ser real o sólo percibida y no se limita a las relaciones sentimentales, sino que también puede surgir entre hermanos que compiten por la atención de los padres o en las amistades.

Diferenciemos los celos de la envidia: los celos siempre involucran a un tercero visto como un rival para el afecto. La envidia ocurre entre dos personas y se resume mejor como "Quiero lo que tenés".

Aunque los celos son una experiencia emocional dolorosa, no es una emoción que debemos suprimir, sino a la que debemos prestar atención; es una señal, una llamada de atención, que una relación valiosa puede estar en peligro y que debemos tomar medidas para recuperar el afecto de nuestra pareja o amigo. 

Pero justamente como es dolorosa la mayoría de nosotros negamos admitir que a veces sentimos celos.

Los celos a veces surgen de reconocer que nuestra pareja puede sentir atracción por otra persona, que él o ella puede actuar de acuerdo con ese sentimiento, y que nosotros podemos ser incapaces de detenerlo. Esta toma de conciencia puede desencadenar una serie de emociones tan nocivas (violencia, inseguridad, dudas personales, vergüenza) que muchos preferimos negar su existencia.

La mayoría de nosotros no mantenemos conversaciones sobre los celos que sentimos porque los consideramos tabú. Pero aunque los celos pueden ser peligrosos en sus formas extremas, la sensación es completamente normal.

La escritora irlandesa Elizabeth Bowen escribió: " Los celos no son más que sentirse solo en contra de enemigos sonrientes. Esta simple frase describe claramente cómo sentimos los celos: otros están felices, alegres o burlándose en secreto, mientras que nosotros nos quedamos solos como tontos.

Los celos son una emoción humana normal, como el amor y la ira. El problema puede ser la forma en que lidiamos con ellos o si se convierten en una parte de nuestra vida que eclipsa todo lo demás.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

lunes, 18 de junio de 2018

VERGÜENZA DE ENVEJECER




VERGÜENZA DE ENVEJECER

"Cuando era joven me sentía linda. Los hombres me miraban. Ahora me siento invisible”. Esto fue dicho con dificultad y con la mirada baja. Estamos frente a la vergüenza relacionada con la edad.

Diferenciemos primero culpa de vergüenza: Culpa es la sensación de haber hecho algo malo. Vergüenza es la sensación de que hay algo malo en nosotros.

Todos sentimos vergüenza de vez en cuando, pero en general sólo durante un rato. Es una autoevaluación dolorosa de la que solemos salir bastante indemnes. Pero a veces, la vergüenza que corresponde al envejecimiento no es tan fugaz, y esto es porque nuestra cultura está tan impregnada de ella que ni siquiera nos damos cuenta de que está ahí.

Cuando nos dicen que “nos vemos muy bien para nuestra edad” se está haciendo evidente la concepción del envejecimiento que nos rodea y, aunque en un plano superficial podemos no estar de acuerdo, aun así nos afecta.

A muchos, esta vergüenza nos lleva a dejar de buscar trabajo, a pensar que ya no somos atractivos, que lo queremos es sólo para jóvenes. Nos lleva a la depresión. Esta depresión está directamente relacionada con la percepción de estamos envejeciendo. Podemos tener la sensación de ser menos dignos, de ser invisibles, de ser juzgados negativamente por los signos físicos del envejecimiento y de no ser vistos como quienes realmente somos más allá de nuestra apariencia.

La vergüenza relacionada con la edad es un fenómeno real, resultado de ideales y mensajes culturales fuertemente adheridos a nosotros. Pero el proceso de envejecimiento es natural y no tiene nada que ver con el valor y la dignidad de una persona.

Cuanto mejor podamos identificar esta vergüenza y hablar de lo que ésta significa para nosotros, más aportaremos para librar a nuestra cultura y a nosotros mismos de sus efectos negativos.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

PROCRASTINACIÓN: HACER O NO HACER



PROCRASTINACIÓN: HACER O NO HACER

Todos hemos pasado por la experiencia de querer hacer algo pero posponerlo para más adelante. A veces es porque no nos importa lo suficiente y otras, aunque nos importa mucho, seguimos haciendo otra cosa.

El "no tengo ganas" se impone sobre nuestros objetivos y una serie de emociones negativas nos impiden hacer el esfuerzo.

La procrastinación puede estar relacionada con la dificultad para manejar la angustia. A veces creemos que es culpa del desagrado que nos produce esa tarea difícil, aburrida o dolorosa y entonces la posponemos. Queremos evitar la angustia pero irónicamente nos angustiamos más en el largo plazo.
Si bien los motivos para postergar una tarea pueden variar, los resultados, en general, son los mismos: ansiedad, evasión y vergüenza. No hacemos nada, y no podemos disfrutar por esa culpa que nos acosa.

Tal vez jugamos, chateamos o miramos nuestras redes sociales en lugar de hacer nuestro trabajo, pero la imagen de la tarea sin hacer nos molesta todo el tiempo. No podemos relajarnos porque hay otra cosa que deberíamos estar haciendo. La procrastinación, entonces, no nos funciona porque la postergación no hace desaparecer nuestra angustia, solo la retrasa.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

domingo, 17 de junio de 2018

BULLYING - COMO PADRES DEBEMOS ESTAR ATENTOS...




BULLYING

Como padres debemos estar atentos a:

· Cambios en el comportamiento. Cambios de humor.
· Tristeza, llantos o irritabilidad.
· Pesadillas, cambios en el sueño y /o en el apetito.
· Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos.
· Pierde o se deterioran sus pertenencias escolares o personales, anteojos, mochila, ropa rota, , etc. de forma frecuente.
· Aparece con golpes, hematomas o rasguños y dice que tiene caídas o accidentes.
· No quiere salir, ni se relaciona con sus compañeros
· No quiere ir a excursiones, visitas, etc., del colegio.
· Quiere ir acompañado a la entrada y salida
· Se niega o protesta para ir al colegio.

NO TODOS, SÓLO UN PAR.


Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

TIMIDEZ


TIMIDEZ
Seguramente alguna vez nos sentimos incómodos, o tensos durante una situación social, especialmente cuando no conocíamos a nadie. Probablemente todos sentimos timidez en algún momento, pero para algunos la timidez es tan intensa que les impide interactuar con los demás aunque quieran o necesiten hacerlo.

La timidez no es un rasgo de personalidad negativo ni un defecto de carácter. Es simplemente una descripción: cómo respondemos, cómo nos comportamos. Implica una autoconciencia excesiva y una exagerada autoevaluación crítica negativa.

Por lo general las personas tímidas no entienden cómo funciona su timidez y como consecuencia ésta detiene sus sueños y sus metas. Así que el verdadero problema es que la timidez controla a la persona en lugar de la persona controlar su timidez.

Timidez e introversión, pueden sonar muy parecidas. Entonces, en una fiesta vemos a una persona tímida y una introvertida contra la pared. La gran diferencia es que la persona introvertida prefiere estar allí. En cambio la persona tímida está parada contra esa pared porque siente que tiene que hacerlo. No sabe qué más hacer. No es que quiera estar allí sino que siente que tiene que estar allí.


Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

LOS CHICOS Y LAS REDES SOCIALES

LOS CHICOS Y LAS REDES SOCIALES

Si nuestros hijos están pensando en usar redes sociales, hay muchas maneras de ayudarlos a que los usen de manera segura y apropiada. Conversemos libremente con ellos y guiémoslos en su uso.

¿Y de qué tenemos que hablar? 

Por ejemplo:
  • De pedir permiso antes de unirse a cualquier red social.
  • De que nosotros establezcamos las configuraciones de seguridad y de control parental en todas las cuentas.
  • Que nos den las contraseñas de todas las redes que usen y que no se las den a nadie más.
  • Que no publiquen ni compartan fotos propias sin antes conversarlo con nosotros.
  • Que no pueden publicar o compartir fotos de la familia o de amigos sin su permiso.
  • Que no deben publicar ni compartir imágenes, frases o videos ofensivos o inapropiados.
  • Que de ninguna manera se encuentren personalmente con alguien que hayan conocido en las redes.
  • Que no participen de acoso en línea y que tampoco hagan comentarios desagradables.
  • Que nos avisen si son víctimas de acoso en línea y, ya que estamos, de cualquier otro tipo de acoso.
  • Que tengan claro que publicar cierto tipo de fotos o de información es un delito.
Seguramente me quedaron varios temas en el “tintero”. ¿Me ayudarías a completar la lista?

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

  CUANDO LA VARA ESTÁ DEMASIADO ALTA ¿Es lo mismo esforzarnos por ser mejores que tratar de ser perfectos? Obviamente no. Es diferente l...