jueves, 21 de junio de 2018

RESILIENCIA



RESILIENCIA

¿Cómo enfrentamos las situaciones adversas y cómo nos adaptamos a ellas? ¿Por qué algunas personas parecen recuperarse de eventos trágicos o pérdidas mucho más rápido que otros? ¿Por qué algunas personas parecen quedar "atrapadas" en un punto de sus vidas, sin poder avanzar?
Estamos hablando de Resiliencia.

Resiliencia es un término que la psicología tomó prestado de la ingeniería y es la capacidad de un material de recuperar su forma después de sufrir una deformación. En psicología se refiere a nuestra capacidad de recuperarnos después de una situación extremadamente estresante. Es el proceso por el que nos adaptamos bien ante el sufrimiento, trauma, tragedia, amenazas o fuentes importantes de estrés. Lo vemos en aquellas personas que son golpeadas por la vida y vuelvan más fuertes que nunca, que en lugar de dejar que el fracaso los supere y los deje totalmente agotados de energía, encuentran la forma de levantarse de las cenizas.

Cuando nos enfrentamos a circunstancias realmente duras reaccionamos con emociones fuertes y con incertidumbre, pero luego nos adaptamos. La resiliencia, nuestra capacidad de recuperarnos, no es inmediata, requiere tiempo y esfuerzo y muchas veces nos compromete a tomar importantes decisiones.

Pero la resiliencia no es algo extraordinario, es algo común y frecuentemente la demostramos. Tampoco es un atributo fijo ni un rasgo que uno tenga o no tenga. Es una capacidad que podemos cambiar con tiempo y a través de conductas, pensamientos y acciones que todos podemos aprender y desarrollar. Es decir que podemos cultivar la resiliencia, lo que nos va a llevar a tener una mayor confianza, autonomía y dominio. Nos va a permitir juntar coraje y fuerza para superar tiempos difíciles, como los relacionados con situaciones económicas, con relaciones, deportes y familia.

El desarrollo de la resiliencia es un camino personal. No todos reaccionamos de la misma manera ante eventos traumáticos y estresantes. Los pasos que podemos dar para construir o mejorar nuestra resiliencia puede funcionar para nosotros y no para otras personas. La clave es identificar las formas en que funciona bien para nosotros como parte de nuestra propia estrategia personal para fomentarla.

A veces es más fácil sentirnos una víctima, sentir que estamos obligados por otros, lo que eliminaría nuestra obligación de cambiar. Ese relato busca comprensión y evitar sentir que nadie entiende cuánto hemos sufrido. Pero ser resiliente no significa que no pasemos por dificultades o no nos sintamos muy afligidos, porque el dolor emocional y la tristeza son comunes cuando sufrimos grandes adversidades o traumas. El camino hacia la resiliencia atraviesa considerables angustias.

Las personas resilientes tienen cicatrices. Luchan, pero siguen funcionando pese a todo. No estamos hablando de la capacidad de escapar ilesos sino de la de responder activa y creativamente, de la de encontrar respuestas que al repetirse se van incorporando como fortalezas duraderas.

Desarrollar una mejor resiliencia requiere tiempo, esfuerzo, compromiso y concentración. No va a pasar de la noche a la mañana. Es un proceso que llevará tiempo aprender y dominar. No nos frustremos con esto, porque, como ya dijimos, la resiliencia no es un rasgo, sino una habilidad que puede mejorar con paciencia y entrenamiento.

Contacto: silduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  CUANDO LA VARA ESTÁ DEMASIADO ALTA ¿Es lo mismo esforzarnos por ser mejores que tratar de ser perfectos? Obviamente no. Es diferente l...