BAJA
TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
¿Qué nos
pasa que nos enojamos con tanta facilidad? ¿Por qué hay personas a las que
odiamos? ¿Por hay gente a la que no toleramos? ¿Por qué sentimos que la vida es
injusta? Seguramente es porque tenemos poca tolerancia a la frustración.
La baja
tolerancia a la frustración (BTF) implica creer que las dificultades, la
frustración y todas aquellas cosas que nos hacen sentir molestos son INSOPORTABLES
y que debemos evitarlas a toda costa. Es no tolerarlas, aunque sean mínimas,
irritarnos con facilidad, exigir que las cosas sean como deseamos y no poder
aguantar cuando esto no sucede. ES TENER DIFICULTAD PARA DIFERENCIAR DESEOS DE NECESIDADES.
Esto nos suele
pasar cuando tenemos una visión distorsionada de la realidad que nos hace ver las
situaciones como mucho peores de lo que son y por lo tanto imposibles de soportar.
Lógicamente todos quisiéramos que la
vida se organice de acuerdo con nuestras preferencias.
¿Entonces cuál es el problema? El
problema aparece cuando vamos más allá de desear y creemos que las cosas DEBEN ser
tal cual las queremos. Cuando esto no es así sentimos que estamos frente a algo
intolerable en lugar de estar frente a algo inconveniente o desventajoso.
Esta tendencia a la BTF es una de las causas más comunes de angustia,
aunque paradójicamente podemos no reconocerla, convencidos de que la causa de
nuestro malestar está exclusivamente afuera de nosotros.
Si esperamos que las personas y el mundo se ajusten a nuestra idea de
cómo DEBEN ser, entonces nos encontramos frente a una receta para la
infelicidad. Las personas se mueven siguiendo sus propias prioridades y reglas,
e incluso sus propias neurosis. Lo mismo ocurre con el mundo: las cosas
suceden, a veces son injustas, a veces desafiantes… O bien podemos aceptarlas y manejarlas con
cierta habilidad, o bien podemos rumiar nuestra furia en silencio, explotar
verbalmente o hasta recurrir a la violencia, con las consecuencias negativas
que esto nos puede traer.
Casi todos
los niños tienen baja tolerancia a la frustración, pero durante el proceso de
aprendizaje van desarrollando su capacidad de enfrentar situaciones en las que
no consiguen lo que quieren. Sin embargo, algunas personas nunca aceptan que
sus deseos no se cumplan, no tienen en cuenta los deseos de los demás y luchan contra
adversidades que no pueden controlarse.
Muchas
veces tenemos la necesidad de expresar la intolerancia que sentimos ante los contratiempos,
de manifestar nuestra desmedida preocupación por las injusticias y de exponer las
diferencias entre nuestras circunstancias y las de los demás. Nuestra negatividad,
nuestras quejas y nuestra hostilidad pueden hacer que personas que nos importan
tomen distancia de nosotros.
Aceptar la frustración es reconocer que
ninguna ley universal nos promete que no nos van a tocar situaciones
frustrantes y también que es esperable sentir emociones negativas como enojo y desilusión,
pero sin exagerarlas convirtiéndolas en abatimiento, ira, hostilidad o
autocompasión.
Contacto: siduna@gmail.com
https://www.facebook.com/LicSilviaDunayevich/

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