jueves, 8 de abril de 2021




HONESTIDAD EN LA PAREJA                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

La honestidad en la pareja es la base para una relación de confianza.

Si este es el tipo de relación que deseamos es necesario que tanto nosotros como nuestra pareja seamos honestos y abiertos entre nosotros.

Todas las parejas tienen acuerdos, algunos son explícitos y otros tácitos. El acuerdo de ser honestos el uno con el otro es frecuente en una pareja que quiere crecer y construir una relación fuerte y estable. La confianza es tan importante para una relación sólida que cuando se pierde, las posibilidades de un fracaso son muy altas.

Es importante que tengamos presente que algunos secretos y mentiras pueden destruir las relaciones, pero muchas veces no tenemos en cuenta el costo de destruir una relación valiosa. La confianza, que es frágil, puede quebrarse cuando alguno de los dos descubre el engaño.

Honestidad no es solamente no mentir. Honestidad es también no decir verdades a medias. Honestidad es también no retener información que el compañero tiene derecho a saber.

Generalmente, cuando mentimos u ocultamos información estamos preocupados por los riesgos de decir la verdad. Pero no estamos teniendo en cuenta las consecuencias del descubrimiento del engaño. Y aunque solemos pensar que mentimos u ocultamos para evitar lo que nos esperaría si hablásemos sinceramente, es probable que lo hagamos para no enfrentar el dolor o las decisiones que deberíamos tomar al sincerarnos. Si bien es cierto que algunas verdades pondrían en riesgo una relación, las mentiras tienden a ser más dañinas.

Las medias verdades u omisiones suelen crear una brecha en la relación dañando la confianza ya que la mentira y la confianza no coexisten fácilmente.

Mentir u ocultar la verdad estaría hablando de que no sabemos cómo manejar un conflicto productivo, cómo tener un intercambio abierto de ideas, quizá opuestas o diferentes, en el que ambos miembros de la pareja se sientan igualmente escuchados, respetados y sin temor a expresar sus puntos de vista. El fin de este intercambio sería alcanzar la mejor solución para ambos. Además, decir la verdad, demuestra que estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de nuestras acciones.

Cuando la verdad sale a la luz muchas veces podemos solucionar las cosas, pero también puede ser traumático darnos cuenta de que la persona a la que amamos y en quien confiamos nos ha traicionado. Y una vez descubierta una mentira puede resultarnos difícil no esperar otras mentiras más. Nos encontraríamos cuestionando lo que nuestra pareja dice, tratando de detectar cualquier indicio de falta de honestidad.

El daño que pueden producir las mentiras, los ocultamientos y finalmente su descubrimiento es algo que deberíamos tener en cuenta. Es muy importante poder contemplar de antemano las consecuencias que nuestras acciones tienen para nosotros mismos y para nuestros seres queridos.

¿Y si no lo tuvimos en cuenta? Si la mentira o el ocultamiento ya están instalados ¿podemos intentar reparar el daño producido a nuestra pareja?

Idealmente deberíamos reconocer nuestra deshonestidad ante nuestra pareja antes y no después de que se haya enterado. Cuanto más tiempo se haya estado viviendo en una mentira, más profundo será el daño y más difícil la recuperación.

No nos sorprendamos si nuestra pareja necesita mucha evidencia de que somos dignos de confianza antes de poder creer cualquier cosa que digamos. Esto va a llevar tiempo y va a requerir paciencia de nuestra parte.

Debemos estar preparados para responder preguntas sin ponernos a la defensiva. Incluso si las preguntas parecen repetitivas o innecesarias, necesitan de las respuestas para que sea posible lograr un cierre.

Escuchemos todos sus sentimientos sin analizarlos y sin tratar de razonar sobre lo que nuestra pareja siente. Que escuchemos sin discutir no quiere decir que estemos de acuerdo. Podemos escuchar con respeto aún sin acordar en todo. Los sentimientos no son necesariamente racionales, pero son reales.

Hagámonos responsables de nuestras acciones y reconozcamos lo que hemos hecho, sin explicar, sin racionalizar o justificar nuestro comportamiento. Probablemente de esto se pueda hablar más adelante.

Ser honestos nos evitará la angustia de tener que sanar una traición. Pero en aquellos casos en los que el daño ya está hecho, muchas veces, recuperar la confianza es una posibilidad real, y su beneficio supera el esfuerzo y el costo que requiere la reconciliación.

 

 









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